
En mi afán por seguir formándome y conocer más estilos de danzas orientales, pasé todo el mes de agosto en Nepal, conociendo el país, sus gentes, ritos, creencias y costumbres.
Viajé a lo largo y ancho del país, para descubrir los encantos y misterios de sus ritos y danzas, desde la selva de Chitwan, dónde pude visitar sus aldeas tribales y sus danzas rituales, realizadas para pedir el buen fruto de sus cosechas y celebrar las recogidas.
Pasando por Bhaktapur, para celebrar el festival Newar más importante de la ciudad, viviendo la magia que envuelve a esta mítica ciudad, dónde cada atardecer es una fiesta para los sentidos, despertando el alma con sus cantos y mántras. Y para finalizar este maravilloso viaje, tuve la gran oportunidad de asistir al festival de las mujeres Teej, en Pashupatinath, la ciudad más sagrada de Nepal, donde se encuentra el santuario hindú más importante del país. Allí van sus mujeres, ataviadas con sus mejores saris rojos, a bailar para sus maridos ya sean presentes o futuros, durante tres días ayunan y bailan para pedir a los dioses un buen matrimonio. Es indescriptible la sensación que viví, bailando con estas mujeres, en un mar de preciosos saris rojos, inundada en sus alegres cantares y envuelta en olor a sándalo sagrado por las incineraciones que allí tienen lugar.



No hay comentarios:
Los comentarios nuevos no están permitidos.